20 de Julio, 2007


La Entrenadora Personal

Publicado en Historias el 20 de Julio, 2007, 20:42 por hestev

LA ENTRENADORA PERSONAL
Por Alejandro B.
Traducción de Rol Rever

Mirándome en el espejo me di cuenta que me estaba haciendo viejo.  Me había mantenido sin aumentar de peso y lucía bien cuando estaba vestido pero parado ahí, desnudo, en toda mi gloria, era obvio que estaba perdiendo terreno.  Siempre he estado atento a mi estado físico y me he preocupado por hacer ejercicio, pero me faltaba disciplina para entrenarme de verdad.  Incluso había acumulado en mi sótano suficiente cantidad y variedad de equipos como para abrir un gimnasio, pero a juzgar por lo que el espejo reflejaba no lo estaba aprovechando.

La idea de contratar a un entrenador personal me había estado dando vueltas en la cabeza.  Alguien que me forzara a permanecer en un estricto régimen de entrenamiento.  Esta vez la idea no me salió por un oído pues resolví hacer algo al respecto.

Pasé el día en el trabajo, entusiasmado por el gran estado físico que iba a obtener.  Camino a casa me detuve en un gimnasio recién inaugurado en la vecindad donde vivía para ver si ellos me recomendaban un entrenador. El sitio era como un club de baile con sudor. Musculosos hombres y mujeres se ejercitaban al  ritmo del sonido que emanaba de los alto parlantes.  Menos mal que mi flácido cuerpo de 1,75 mts de estatura permanecía oculto bajo el elegante vestido con que suelo ir a trabajar.

Pregunté a la recepcionista si ellos conocían algún entrenador personal a domicilio.  Ella señaló sobre mi hombro y dijo algo pero el estridente sonido de la música a alto volumen, me impidió escuchar.  Solo alcancé a oír la palabra "ella". "Ella" era una visión para nunca olvidar.  Estaba prácticamente encima de  una mujer ligeramente sobrepasada de peso que luchaba con la máquina de ejercicios.  Me daba la espalda, pero la vista de su cabello negro y brillante, cayendo hasta la mitad de la espalda era suficiente para detener la respiración.  Pero lo máximo era su trasero.  Redondo y firme se balanceaba a medida que ella se movía, los músculos glúteos se insinuaban a través de sus apretados shorts.  Debajo de su trasero perfecto había un par de piernas largas, esculpidas y musculosas.

Yo no había pensado en una entrenadora mujer.  Más bien había visionado a un tipo rudo y acuerpado que me avergonzaría por comparación impulsándome a entrenar con ahínco.  Pero una entrenadora era una idea novedosa e intrigante, por decir lo menos.  Después de todo si tenía que esforzarme con sacrificio en un duro entrenamiento ¿por qué no hacerlo más agradable con algo hermoso a la vista?

Mentalmente construí mi discurso: "Hola, estoy buscando un entrenador personal; necesito alguien que haga visitas a domicilio donde tengo buen equipo". Toqué su hombro y alcancé a balbucear algo sobre "buscando un entrenador" cuando ella me cortó: "espera a la entrada, terminaré en 15 minutos".

La manera abrupta como me interrumpió fue una bendición, pues me salvé de la embarazosa situación de tartamudear delante de la más hermosa mujer que yo había visto en mi vida.  La apretada camiseta corta que llevaba puesta apenas tapaba su busto firme y erguido que casi me tropieza cuando ella volteó.  Su abdomen desnudo se veía hermosamente bronceado y con músculos muy bien definidos.  Pero lo mejor era su rostro.  Dos ojos marrones cuya mirada penetrante me taladraba y casi me volvía gelatina.

Esperé en la entrada pensando si me había metido en algo de lo que tendría que arrepentirme después.  Decidí jugármela y ver que pasaba.  Ella llegó y se detuvo a unos tres metros de mí, examinándome físicamente, escrutándome todo con la mirada.  Luego se sentó en el brazo del sofá  en el cual yo estaba sentado, mirándome desde su altura.

Finalmente solté mi discurso preparado, más o menos. Sonriendo se presentó como Helen Muñoz.  Explicó que ella también trabajaba a domicilio pero sobre ciertas bases.  La primera sesión de entrenamiento era instruccional y motivacional, dijo.  Sería bastante larga.  Ella tenía tiempo el próximo sábado. Enseguida acepté la cita.

Solo faltaban 3 días para el sábado.  Los pasé haciendo dieta y ejercicios para estar en la mejor forma posible para nuestro encuentro.  Sin embargo, tras la cena, me encontré pensando sobre ese firme y exuberante cuerpo y esa hermosa cara.  Finalmente me dormí con su imagen en mi cabeza y mi pene en la mano.

Se demoró una eternidad la llegada del sábado.  A la hora acordada ya estaba yo junto a la puerta de entrada vestido en mi nueva sudadera y zapatillas deportivas esperando que sonara el timbre.  Cuando llegó enseguida abrí la puerta, con excitación.  Para mi decepción Helen estaba vestida con una sudadera holgada y bastante usada.  Obviamente, esto era solo un negocio.  Bueno, de esperanzas también se vive.

La guié al sótano.  Pareció complacida con los equipos de entrenamiento que allí tenía.  Pasamos la mayor parte de una hora y media haciendo variados ejercicios. Me enseñó la secuencia adecuada de ejercicios.  Me asombró como un pequeño cambio de postura puede implicar un cambio notable de trabajo muscular.  Helen me hizo un calendario e incluso un horario que yo debía seguir estrictamente. 

Yo estaba impresionado por sus conocimientos y estaba complacido de mi decisión de embarcarme en  ste programa.  Me dijo entonces que habíamos terminado la parte instruccional de la sesión y que ahora iniciaríamos la parte motivacional. Dijo también que necesitaba conocer como se veía realmente mi cuerpo para poder medir mi progreso futuro.  Me dijo entonces que me quitara el suéter, camiseta, pantalones, sudadera, zapatos y medias. Esto me dejó con apenas unos calzoncillos de nylon. "Tienes potencial", dijo.  "No mucha grasa; con algo de trabajo empezarás a mostrar alguna musculatura".

Entonces, sin previo aviso, ella se quitó su sudadera, quedando solo con una pequeña tanga que parecía de látex.  El sujetador apenas cubría sus pezones y las tiras parecían a punto de romperse por la turgencia de sus senos.  La parte de abajo de la tanga a duras penas cubría los labios vaginales evidentemente afeitados.  Ella flexionó sus poderosos músculos e hizo varias poses de fisicoculturista, diciéndome que eso era a lo que yo debía aspirar.

"Usualmente me gusta evaluar la fuerza y vigor de mis nuevos estudiantes", explicó.  "He encontrado una muy eficiente manera de hacer esto mediante la lucha cuerpo a cuerpo, puesto que combina ambos elementos. Para instar a mis estudiantes a hacer el máximo esfuerzo yo generalmente ofrezco una pequeña apuesta. Si ellos ganan yo soy su esclava por una hora, pero si yo gano ellos serán los míos.  Interesado?"

Me quedé sin palabras, apenas pude asentir con la cabeza.  "OK, -sonrió enigmáticamente Helen- vamos!" Ella me agarró y yo la agarré y ambos caímos a la alfombra en una masa confusa de brazos y piernas.  Yo estaba sorprendido.  Ella no era tan fuerte como parecía.  Quizás podría capturarme en una "llave" de lucha pero estaba seguro que podría liberarme con no mucho esfuerzo.  Con alguna práctica, de seguro podría vencerla.

Mi confianza empezó a flaquear como a los diez minutos de combate.  Ya estaba respirando pesadamente y me dolían los brazos y el pecho del inusitado ejercicio. Helen me empujó lejos de ella, haciéndome rodar por el tapete. "Pareces agitado, muchacho.  Creo que es tiempo de dejar de tontear".  Agarrándome por el pelo me empujó hasta sentarme en el piso, entonces rodeó mi torso con sus fuertes piernas me había atrapado con unas "tijeras".

Helen reía a medida que me exprimía con sus muslos poderosos.  Me comenzaba a faltar el oxígeno pues ra incapaz de inhalar.  Mi cabeza palpitaba y pensé que perdería el conocimiento.  Solo entonces ella me soltó.  Tirándome sobre mi espalda ella aprisionó mis muñecas entre sus gemelos y muslos y se colocó "a caballo" sobre mi cabeza de cara a mis pies.  Helen clavó mi cara en su culo. Se sentó en mi cara sin miramientos.

Yo yacía bajo ella tratando desesperado de respirar siquiera una bocanada de aire, chupando el aroma de su tanguita azul.  Apenas podía medio respirar, yo luchaba como un gusano intentando liberarme.  Helen metió las manos dentro de mis calzoncillos y cogió mis pelotas. Mientras apretaba la oí decir: "Creo que he ganado la pelea, pero tan solo para estar segura de que estés de acuerdo, cuando consideres que estás derrotado puedes hacérmelo ver metiendo tu lengua en mi ano a través de la tanga".  Dio un fuerte apretón a mis bolas para enfatizar mi situación. Durante unos 25 minutos permaneció sentada en mi cara, jugando con mi respiración hasta tenerme al borde del desmayo o la muerte. Saqué mi lengua y en medio de la oscuridad que envolvía mi cabeza busqué su orificio. Lo encontré y empujé mi lengua tanto profundo como pude.

Después de darle a mis huevos un último apretón, Helen me soltó.  Quedé acostado de espaldas, exhausto, abatido, completamente vencido. Graciosamente ella me dio la vuelta colocándome boca abajo.  Entonces abrió su maletín deportivo y extrajo algo.  Sentí que ella me torcía los brazos a mis espaldas y luego el frío acero de unas esposas cerrándose alrededor de mis muñecas.  Me volteé sobre mi espalda nuevamente y sentí que estaba amarrando algo a mis bolas y mi verga, pero no tuve fuerzas para levantar la cabeza y echar una mirada.

Helen me jaló y me puso de rodillas.  De pié frente a mi, imponente y sudorosa, yo estaba excitado a pesar de mi condición tan embarazosa.  Fue entonces cuando me di cuenta lo que le había hecho a mi masculinidad. Cuando mi pene empezó a hincharse una corriente dolorosa surcó mi cuerpo.  Vi que mi miembro estaba atrapado por un aparato que constreñía mis testículos y pene.  El dispositivo estaba cerrado con un seguro en la base del órgano alrededor del escroto.  Helen sonrió cínicamente.  "Solo un pequeño símbolo de tu esclavitud, debilucho".

Helen se quitó la tanga, observando mi mueca de dolor cuando el metal de mi restrictor de pene mordía la carne sensitiva.  Para incrementar la tortura ella restregaba su cuerpo caliente y húmedo contra el mío, agarrando mi cabeza con sus manos, friccionando su vulva en mi rostro, rozando la punta de mi nariz con su clítoris erecto. 

Soltándome, ella retrocedió para admirar a su cautivo, su presa indefensa.  "Torturar es divertido pero no hay como culear, cierto esclavo?"  Yo estaba de rodillas ante ella mas interesado en perder mi erección que en responder su pregunta, pues el dolor era inaguantable.  De todos modos ella no estaba muy interesada en una respuesta.

Entonces fue a su maletín y sacó un gigantesco consolador de 25 centímetros y un cinturón (strapon dildo).  Helen colocó el dildo en su arnés, el cual mantenía su pene de silicona perfectamente erecto. Cuando se paró ante mi su falo se balanceaba delante de mis ojos.  "Abre la boca y chupa, esclavo, ensaliva mi verga que ese será el único lubricante que voy a usar en tu culo".  Tomando mi cabeza por las orejas, Helen me penetró por la boca una y otra vez hasta que su pene chorreaba mi saliva.  Cuando me lo sacó me estremecí con solo pensar en lo que vendría a continuación.

Helen me jaló bruscamente y me colocó boca abajo y espernancado en la banca de ejercicios con pesas.  Se colocó detrás de mi y sentí la punta bulbosa de su verga gigante rozando mi esfínter indefenso.  De repente, con una presión firme que revelaba mucha práctica ella me penetró profundamente.  Sentí como si me fuera a partir en dos.  Demasiado débil para gritar, yo jadeaba y gemía calladamente a medida que Helen me culeaba, introduciéndome su duro pene en mi ano ardiente y palpitante.  Sus caderazos variaban, a veces lento y suave y otras veces tan violentos que mi cuerpo entero era lanzado hacia delante por su potente fuerza.

"Con esos gemidos y lloriqueos pareces más un cachorro que un hombre.  Pero eso está bien, al fin y al cabo los cachorros son buenos con la lengua; "¿eres bueno con la tuya, mi perrito esclavo?".  Helen se quitó el dildo dejándolo enterrado en mi culo. Volvió a su maletín y extrajo una fusta de montar.  Me levantó de la banca y me puso de rodillas junto al extremo. Helen tomó posición en el borde de la banca, abrió las piernas y zampó mi cabeza en su vulva húmeda.  La orden de chupar fue enfatizada por el primer fuetazo.


Mi trasero ya de por sí adolorido por el falo insertado hasta el fondo se convulsionó ante este nuevo ataque.  Pero mi atención estaba centrada en la suave y palpitante vulva ante mis ojos.  Lamí y chupé como si mi vida dependiera de ello, quizás así era realmente.  Mi actuación era guiada firmemente por la lluvia de golpes que Helen me propinaba con su látigo.  Perdí toda conciencia del paso del tiempo a medida que el dolor y el placer entremezclados y el aroma y sabor de Helen inundaban mis sentidos.

Helen estalló en un orgasmo y me lanzó hacia atrás, al piso.  Vi en su mano derecha las llaves de mi restrictor de pene.  Helen sonrió y me dijo: "Ahora tienes una decisión que tomar.  Puedo removerte el aparato e irme pero nunca me volverás a ver.  Seguirás siendo el mismo mediocre gusano que siempre has sido, inmerso en fantasías masturbatorias insatisfactorias. O puedes pedirme que te deje el arnés puesto cual cinturón de castidad.  Te convertirás en mi esclavo, mi propiedad, sin la interferencia de tu pequeño e
inútil órgano masculino tendrá s el tiempo y la energía completa para cumplir el extenso programa de entrenamiento que te pondré.  Tu meta e inspiración será complacerme plenamente.  Tu decides."

Gateando y arrastrándome como un gusano, me estiré hasta los pies de Helen y puse mis labios sobre sus dedos en gesto de sumisión total.  "Bien", dijo, "Te llamaré mañana con la fecha y hora de la próxima sesión.  Espero que cumplas todas las instrucciones que te he dado.  A medida que tus condiciones físicas mejoren y te vuelvas más atractivo te usaré como recompensa para mis chicas más aventajadas, también clientes de mis servicios de entrenadora.

Helen me quitó las esposas, empacó sus juguetes en su maletín, se vistió y se fue.  Poco a poco recuperé mis fuerzas, subí las escaleras hasta la cocina.  En la mesa encontré una factura de Helen.  Cuatro horas de entrenamiento, cuatrocientos mil pesos colombianos.

Tomado de thevalkyrie.com

Traducción de Henry Stevens (Rol Rever)

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Manifiesto del Feminismo Radical: 3 textos básicos

Publicado en General el 20 de Julio, 2007, 20:34 por hestev

FEMINISMO RADICAL

DEL MANUAL DE LA MUJER DOMINANTE

Por Rol Rever

Puede ser copiado y difundido citando la fuente

LA CONSTRUCCIÓN DE LA SUPREMACÍA FEMENINA.  MANDAMIENTOS DEL HOGAR FEMINISTA.  CASTIGOS PARA MARIDOS DESOBEDIENTES.

¿CÓMO CONSTRUIR UN HOGAR FEMINISTA?

Keywords: feminismo, poder femenino, dominación femenina, mujer dominante, supremacía femenina, superioridad femenina, mujer musculosa, mujer poderosa, mujer fuerte, fuerza femenina, hogar feminista,

La superioridad física, mental y sexual de la mujer se hará sentir en la medida en que logre emanciparse de los prejuicios producidos por la cultura machista milenaria. Abandonar los preconceptos sobre la feminidad entendida como debilidad, pasividad, blandura, minusvalor, incompetencia, incapacidad, impotencia, sumisión, pusilanimidad, frivolidad, represión o disimulo del deseo y de los apetitos naturales, es una exigencia para la Mujer del Siglo XXI. De lo que se trata entonces es de producir una revolución cultural, una transformación de valores y especificamente la construcción de un nuevo concepto de feminidad, entendida como fortaleza, poder, iniciativa, acción, dominio, agresividad (bien entendida), dureza, definición, competitividad, potencia, plusvalor, expresividad del deseo, inteligencia, sagacidad, tenacidad, disciplina, voluntad.

Lo primero que tiene que hacer la mujer, ojalá desde niña, es desarrollar su cuerpo, su musculatura, su plena capacidad física y de combate.  Para ello debe entrenarse en diferentes deportes, en especial en artes marciales, levantamiento de pesas y fisicoculturismo, así como en aquellas disciplinas que desarrollen la agilidad, la coordinación muscular, la precisión de movimientos, el dominio del esquema corporal.  De esta manera la mujer le quita al hombre la supremacía física que ha sido historicamente el soporte de la sociedad machista y patriarcal. Lo demás es aprovechar las debilidades del hombre, que facilitan ser dominado mental y sexualmente por la mujer y capitalizar la evolución social y cultural que ha legitimado las conquistas de género, pero el paso decisivo es ir más allá de la igualdad de los sexos para imponer la superioridad del sexo fuerte: ¡el femenino!.

En el matrimonio del tercer milenio la supremacía femenina debe florecer en todo su esplendor.  Desde niña, la mujer debe aprender a dominar a los hombres, fisica y mentalmente. Si las niñas aprenden a derrotar y dominar a los niños y luego las chicas adolescentes vencen y dominan a los muchachos adolescentes, cuando ella sea adulta ya será experta en la dominación femenina del sexo masculino. Así ella pondrá las condiciones para un matrimonio de nuevo tipo, base del hogar feminista.

La mujer emancipada de siglos de patriarcado entiende que el poder, la autoridad, la agresividad, la iniciativa, la voluntad imponente, la fuerza, el cuerpo atlético, la habilidad corporal para el combate, la talla, el volumen y la definición muscular, el carácter dominante, el rol activo en el intercambio sexual, la penetración del otro, la posesión del otro, etc, etc, NO SON EXCLUSIVIDAD MASCULINA.  Por el contrario, a estas alturas de la evolución cultural, la mujer está mejor preparada para ejercer la dominación e imponer sus condiciones, mientras los hombres cada día pierden sus antiguos monopolios y se ven avasallados por el sexo opuesto en todos los campos de la vida social, demostrándose así que EL VERDADERO SEXO DÉBIL ES EL MASCULINO.

En los países culturalmente más avanzados del mundo, como los escandinavos, encontramos ya un predominio femenino en los órganos de poder y en el hogar las funciones de género se han alterado drasticamente e incluso podríamos decir que se han invertido, hasta el punto que cuando nace un bebé en un hogar el padre tiene derecho a una licencia de paternidad para así poder cumplir sus funciones de atenderlo.

En muchos países de Europa o en EEUU, el fisicoculturismo femenino  y el fitness están transformando los patrones estéticos, en especial los conceptos de belleza, dejando atrás los prejuicios machistas que consideraban la musculatura y el poder físico como propiedad masculina exclusiva.

Cada vez es más común encontrar parejas donde se presentan una o varias de las siguientes situaciones:

Ella obtiene mayores ingresos económicos que él (el avance de la mujer en capacidad y desarrollo profesional década tras década es demasiado notorio en todo el mundo),

Ella es la que trabaja profesionalmente mientras él atiende el hogar, se encarga de las labores domésticas (aseo, cocina) y cuida los niños (véase por ejemplo los países escandinavos, la tierra de los bravos vikingos resultó ser la tierra de las valkirias)

Ella toma las principales decisiones en el hogar (ella lleva las riendas por ser más responsable y capaz),

Ella es mayor que él (la antigua costumbre de emparejarse las mujeres jóvenes con hombres mayores va cediendo y este aspecto tiende a perder importancia),

Ella es de mayor estatura que él (el dimorfismo de la especie en este aspecto tiene a desaparecer -en gran parte era un producto cultural- y quizás en un futuro el promedio femenino de estatura supere al masculino como sucede en otras especies animales),

Ella es más atlética que él (ella tiene definición y tonificación muscular gracias a la práctica de aeróbicos, al gimnasio o alguna disciplina deportiva mientras él se vuelve blando y fofo con los años producto de la característica pereza masculina y su afición por la cerveza, la TV y la vida sedentaria),

Ella es más fuerte que él (por su mayor disciplina en la cultura física, por carácter y entrenamiento se hace cada vez más frecuente que la mujer supere al hombre en fortaleza, en especial si desde niña fue criada sin prejuicios estúpidos sobre el ejercicio físico como terreno masculino),

Ella lo vence a él en lucha cuerpo a cuerpo (cada vez más las mujeres se entrenan en artes marciales y demuestran que pueden hacer todo lo que los hombres hacen e incluso más y mejor),

Ella es la que tiene la iniciativa sexual (por ejemplo, ya es común que ella sea la que decida cuándo iniciar una relación sexual y dentro de ésta sea ella quien decide cuándo y cómo tener sexo),

Ella es la que ocupa la posición de arriba en el sexo y él queda abajo (lo cual por supuesto le da a ella el control)

Ella es la que lo penetra a él (prácticas como el role reversal, el masaje de próstata, los enemas, el fisting, el uso cada vez más profuso de los strap-on dildos y los buttplugs, le brindan a la mujer la posibilidad de estar en el lado penetrante de la relación, lo cual a su vez, le permite al hombre mayor placer sexual al ser estimulado en el denominado punto G masculino en la parte inferior de la próstata que se alcanza a través del recto)

MANDAMIENTOS DEL HOGAR FEMINISTA

1.      La mujer es la jefe de hogar o cabeza de familia por antonomasia, es decir, ella es la que manda en la casa. El marido debe obediencia eterna a su esposa.

2.      La mujer es la que genera la mayor parte de los ingresos familiares y en todos los casos ella es la que maneja el dinero y decide sobre el patrimonio, incluyendo los dineros que eventualmente provinieren de ingresos del marido.

3.      El desarrollo profesional de la mujer tiene prioridad total sobre el de su marido.  El marido es, ante todo, el responsable de las labores domésticas: aseo y mantenimiento de la casa, lavar y planchar la ropa, cocinar los alimentos, hacer el mercado y cuidar los niños.

4.      El marido es posesión de su esposa y en consecuencia debe tener total fidelidad a su dueña.  La mujer puede tener amantes (hombres o mujeres) si lo desea, sin que el marido tenga derecho a protestar por ello, por el contrario, debe aceptarlo gustosamente y atenderlos y servirlos como ella lo ordene. Si ella quiere puede colocarle cinturón de castidad al esposo (asegurando ella la llave, por supuesto).

5.      El marido debe estar siempre disponible para su esposa, en especial en el aspecto sexual y complacerla en lo que ella exija. En la casa, si no está haciendo oficio cumpliendo sus deberes habituales, deberá permanecer postrado al lado de su dueña, presto a obedecerla en todos sus deseos y comandos. El orgasmo y la eyaculación masculinas estarán bajo el control total de la mujer pero ella permitirá su desahogo diario en compensación por su buen comportamiento.

6.      El marido debe mantener siempre la vista baja en presencia de su esposa y nunca puede mirarla directamente a los ojos, a menos que ella lo permita.  La posición correcta del marido es arrodillado ante su mujer, que es su única diosa.

7.      La esposa podrá golpear y abusar de su marido (preservando siempre su vida y salud), pues él es su legítima propiedad y no tiene derecho a reclamar o demandar por ello.

8.      Si el marido desobedece a su esposa o incumple sus deberes será castigado por ella como a bien lo tenga (ver listado de castigos a maridos desobedientes: será humillado, golpeado, fustigado, azotado, penetrado, violado, encerrado, amarrado, plantado de cara a un rincón, inmovilizado, obligado a trabajos extras, será degradado, tratado como objeto o animal, etc).

9.      Para salir sin la compañía de su esposa el marido deberá pedirle permiso como requisito sine qua non. Siempre que salga deberá llevar insertado un butt plug en el ano como recorderis de que siempre está bajo el poder de ella.

10.  La esposa decidirá, de acuerdo al plan de trabajo diario que le asigna a su marido, cuándo este podrá ver televisión, descansar o hacer otra actividad distinta a sus deberes domésticos. Asimismo, ella definirá cuando él puede comer en la mesa con ella o si deberá hacerlo en la cocina.

11.  La mujer podrá utilizar a su marido como retrete si así le place, orinando y/o defecando en la boca de él.  Si ella lo ordena él deberá ingerir los desechos de ella.

12.  Si la esposa se encuentra en casa el marido tendrá que pedir permiso si quiere ir al baño. Queda a potestad de ella el otorgarlo o no (ella es la dueña de sus esfínteres y debe entrenarlo en la retención).

13.  La esposa podrá prohibir a su marido el uso de ropas masculinas en la casa, obligándolo a andar desnudo o usar ropas de criada. Si ella lo desea podrá obligarlo a salir a sitios públicos vestido de mujer.

14.  En el hogar feminista la mujer es la que penetra al hombre y no al revés, así que el marido debe mantener el culo siempre listo, profundo y receptivo para su amada esposa. Como todo el cuerpo del esposo (por fuera y por dentro) pertenece a su esposa, se entiende que el ano masculino es también propiedad de la mujer, siendo esta conquista el máximo símbolo de la dominación femenina sobre la masculinidad humillada y reducida a la mínima expresión. No pasará día sin que la esposa penetre el culo de su marido con el dedo, el puño, uno de los dildos o cualquier objeto fálico, este es un requisito esencial de la dominación feminista perpetuamente renovada.

15.  Cualquier diferencia en torno a los presentes mandamientos del hogar será dirimida mediante la lucha cuerpo a cuerpo sin armas y quien venza impondrá sus condiciones (sobra decir que siendo la mujer más fuerte y ágil, más hábil en el combate y más poderosa en todo sentido que el hombre, siempre será la ganadora, manteniendo vigente la plena supremacía femenina en el tercer milenio).

CASTIGOS PARA MARIDOS DESOBEDIENTES

Si estás casado con una chica del siglo XXI y eres un esposo desobediente, no cumples las órdenes de tu esposa o no haces bien las labores domésticas que ella te obliga a realizar entonces esto es lo que te puede suceder sin que puedas evitarlo:

1.      Ella utiliza su strapon dildo (consolador con correas) más gigantesco metiéndotelo por el culo durante horas después de que lo has lubricado con tu saliva mediante una chupada y relamida completa (después de este salvaje tratamiento caminarás como un pato si es que puedes) (si ella es un transexual obviamente no necesitará dildo)

2.      Ella te coloca bocabajo sobre su regazo, te baja los pantalones, y con su propia mano desnuda te da cientos de azotes en las nalgas durante un tiempo que te parecen horas hasta que las lágrimas se escurren por tus mejillas mientras sollozas pidiendo clemencia

3.      Ella te obliga a hacer minuciosamente las más humillantes labores domésticas y a servirla como la criada que eres (incluso si hay visitas) y además debes usar un uniforme de sirvienta que deja tu culo peligrosamente expuesto

4.      Ella te reta a una lucha cuerpo a cuerpo para así demostrar una vez más su total superioridad sobre ti, venciéndote facilmente y humillando completamente tu orgullo masculino (bajo su poder eres forzado a reconocer que ella es tu dueña, que te posee y puede hacer contigo lo que le de la gana sin que puedas impedirlo)

5.      Ella se sienta en tu cara y se orina en tu boca forzándote a tragártelo todo.

6.      Ella te coloca un cinturón de castidad permanente y, por supuesto, asegura la llave.

7.      Ella te inserta un butt plug en tu ano y te obliga a usarlo 24 horas al día y 7 días a la semana, incluso cuando sales a la calle o a la oficina (así te recuerda en todo momento que ella es tu dueña, que te posee completamente) (cada día cambia el plug por uno más grande, así va ensanchando poco a poco tu orificio anal)

8.      Ella te pone un enema o lavado gigante y te obliga a aguantarlo por horas (ella es dueña de tus esfínteres y te enseña a controlarlos)

9.      CBT: Ella te pisotea todo el cuerpo, te aplasta los genitales con el pie, luego te agarra los huevos y les da tremendos apretones mientras tu chillas de dolor

10.  Bondage: Ella te ata en una posición vulnerable, te manosea todo, te pellizca y te azota con un látigo hasta que tu llanto inconsolable la hace compadecerte

11.  Ella te obliga a actuar como un perrito amaestrado, desnudo, delante de sus amigas y luego te convierte en un caballito (o yegua?) y te monta por toda la casa; todas las chicas se turnan para montarte y ser tus jinetes a pelo

12.  Te hace poner de rodillas ante ella, lamerle y besarle las botas, adorar su cuerpo poderoso como si fuese una Diosa y luego debes jurar obedecerla en todos sus caprichos y deseos

13.  Ella te obliga a vestirte como una chica, te maquilla (al terminar te da una nalgada y te dice: ¡qué linda quedaste!) y entonces te manda a mercar a un centro comercial atiborrado de gente

14.  Ella invita a su amante a casa y le hace el amor delante de ti, te indica cómo su pene es más grande que el tuyo y si no te gusta te puede obligar a chuparle la verga a su amante e incluso puede hacer que él te penetre el culo.

15.  Una combinación de varios de los anteriores.

Henry Stevens (Rol Rever)

Difúndalo citando la fuente:

groups.yahoo.com/group/ellasmandanypenetran

hestev2003@yahoo.es

Hay una versión en inglés

Presentación: las Mujeres asumen el Poder

Publicado en General el 20 de Julio, 2007, 20:30 por hestev
Este Blog está dedicado a la ideología y el poder feminista expresado en la absoluta dominación femenina (femdom) y la completa sumisión masculina. La plena supremacía de la Mujer sobre el hombre en lo físico y en lo mental implica un total intercambio de roles: ahora ellas son las que penetran y poseen y ellos los penetrados y poseídos.

La masculinidad está siendo conquistada, oprimida y humillada; y sus atributos positivos pasan a integrar el nuevo concepto de la Feminidad. Ahora la Feminidad es lo activo y la masculinidad lo pasivo. Ahora la Feminidad es sinónimo de fuerza y poder, de dominio y posesión. Y la masculinidad es sinónimo de debilidad y sumisión, de entrega y adoración a lo Femenino.

En los hogares feministas de hoy las mujeres mandan y los hombres obedecen. Ellas generan ingresos y manejan la economía a su antojo y ellos hacen las labores domésticas. Si los hombres son desobedientes o negligentes en sus tareas asignadas, las mujeres los castigan de muchas humillantes maneras hasta hacerlos llorar y pedir perdón.

En los gimnasios y escenarios deportivos ahora ellas son las que priman. Despues de siglos de impedimentos culturales para el desarrollo pleno del potencial atlético y muscular de las mujeres ahora el fisicoculturismo femenino se despliega por doquier llevando al sexo femenino a convertirse en el verdadero SEXO FUERTE.

En la relación sexual ellas tienen la iniciativa, las que deciden cómo y cuando. Ellos están obligados a la fidelidad pero ellas pueden tener todas las relaciones que deseen con hombres y mujeres.

El strapon dildo o falo femenino es la herramienta clave del sexo feminista moderno. Con ella la Hembra viola, penetra y conquista el cuerpo del macho mostrando su vulnerabilidad e impotencia ante Ella. Con su falo poderoso, más grande y más duro que el del hombre, la Mujer aniquila el último bastión de la masculinidad y obtiene la rendición total del hombre.