Julio del 2007
Publicado en Historias el 21 de Julio, 2007, 1:02
por hestev
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Una nueva chica en la oficina Por ImP
Traducción libre por Henry Stevens (Rol Rever) El Jefe y la Secretaria: un gerente de oficina obtiene un trago de su propia medicina y más aún.
Ryan era un mandón y arrogante ejecutivo de empresa de 31 años, de cabellos rubios, que se creía muy buen mozo. Él dirigía un pequeño departamento perteneciente a una gran compañía. Esa sección estaba integrada sólo por mujeres, todas las cuales eran seleccionadas por Ryan de acuerdo a su apariencia y belleza. Él, como su jefe, les dejaba bien claro a todas que sus puestos dependían de que lo satisfacieran en todo lo que él quisiera. Le gustaba humillar a las chicas y frecuentemente obligaba a alguna de ellas a quedarse después de la hora de salida para terminar cualquier tarea pero entonces solía encontrar alguna razón para criticar su trabajo. A continuación le ofrecía a ella la opción de escoger entre ser castigada o ser despedida del empleo. El castigo del joven ejecutivo consistía en ser desnudada, golpeada y culeada (follada) y Ryan tenía una especial debilidad por el sexo anal. Las chicas estaban aterrorizadas por él pero ninguna se atrevía a denunciarlo porque él era muy exitoso en su trabajo y muy apreciado por la Compañía.
Denise, una negra bella y alta, fuerte y atlética, fue reclutada un día por el departamento de Ryan. Pronto fue advertida por las otras chicas de lo que le esperaba, pero ella no se amilanó lo más mínimo y decidió darle una lección a su jefe, Ryan. Nunca sería abusada por nadie, menos por un hombre. Ella había crecido en un medio donde se sobrevive luchando, haciéndose respetar, jamás cediendo ante los otros. Después ella encontraría su camino fuera de los tugurios (ghettos), enfrentando la discriminación racial en muchas partes. No estaba dispuesta a ser el juguetico de nadie. Un día, cuando el jefe le dijo que se quedara después de las 5 pm, ella ya sabía para qué la quería y se preparó para vengar a sus compañeras de trabajo.
Ryan le había estado echando ojo toda la tarde. A él le encantaba la manera como ella se vestía; un traje muy corto que le permitía exponer sus torneadas y musculosas piernas y zapatillas abiertas de tacón fino que dejaban ver sus hermosos pies tocados por un exquisito pedicure, con las uñas delicadamente pintadas de rojo intenso. Y parecía que sus redondos y turgentes senos no requerían sostén alguno. "Oh, sí, él iba a gozársela poseyéndola". O al menos eso creía él.
Ya era tarde cuando el jefe llamó a la secretaria Denise a su oficina y empezó a criticarla y regañarla. Para su sorpresa ella no se mostraba cohibida ni asustada como les sucedía a las otras chicas. Simplemente permanecía de pié mirándolo fijamente a los ojos. Apenas él concluyó su perorata ella le espetó directamente lo que iba a hacerle.
"Muy bien, imbécil, ahora voy a azotarte. Tus días de abusar y violar a las chicas han terminado. Ahora vas a saber lo que se siente.".
El jefe se quedó pasmado, atónito, ninguna de las niñas le había contestado jamás de esa manera, ni siquiera algo que se pareciera a tal insolencia. Se acercó a ella enfurecido y le soltó un bofetón pero Denise, con la rapidez del rayo, atrapó su brazo agarrándolo por la muñeca. El forcejeó tratando de imponer su fuerza masculina pero ella lo tenía firmemente sujeto con la mano derecha y poco a poco, con una sonrisa irónica en los labios y sin dejar de mirarlo directo a los ojos, fue doblando su brazo hacia fuera haciendo evidente que ella era más fuerte que él que la miraba aterrorizado. El jefe debió arrodillarse ante la secretaria para evitar que le partiera el brazo. La chica lo soltó y él se levantó enseguida, retrocediendo mientras se sobaba el brazo adolorido.
Ella se sacó las zapatillas y luego dando un giro perfecto asestó una potente patada en la mandíbula de Ryan, enviándolo con violencia contra su propio escritorio. El jefe quedó mareado por el impacto, sus ojos estaban vidriosos. Antes de que pudiera recobrarse la secretaria le aplicó a su jefe una nueva patada con el otro pié en la boca del estómago, haciéndolo doblarse y chillar de dolor mientras sus pulmones luchaban por recuperar el aliento.
La bella secretaria de color se alistó para rematarlo. El jefe trató de ponerse en pié pero antes de lograrlo la hermosa y poderosa morena lo cazó con otra patada en las costillas que lo mandó al suelo otra vez. Con toda calma la secretaria caminó alrededor de su jefe que lloraba a lágrima viva, tendido en el piso, encogido de dolor. Él trató de arrastrarse en cuatro patas, huyendo de su fiera secretaria, pero ella lo alcanzó facilmente y le propinó una patada en el trasero digna de un futbolista estrella y luego otra patada en las bolas.
El jefe quedó tirado en el piso agarrándose los testículos, sus pensamientos eran confusos, no cabía en su cabeza que era lo que estaba sucediendo. La fornida secretaria lo tomó por las muñecas y lo arrastró sin que él pudiera evitarlo, su fortaleza de macho era impotente ante la fuerza de la hembra negra. Denise lo soltó y le puso entonces el pié en los genitales, oprimiendo sin compasión. Él gritó histérico y trató de cerrar las piernas pero era inútil. La secretaria aplastó con gran fuerza los testículos de su jefe, parecía que fuera a destriparlos. Ryan no pudo aguantar más y se desmayó.
Al rato el jefe despertó y se encontró con la cabeza prisionera entre los duros muslos de ébano de su secretaria. Esas piernas musculosas, definidas y potentes que tanto lo habían excitado ahora serían su perdición. Ella jugaba con él como el gato con el ratón. Denise apretaba la cabeza de Ryan, sofocándolo, indiferente a la débil resistencia que él oponía. Cuando veía que ya estaba al borde del desmayo, aflojaba la tenaza y le daba un breve respiro, pero al cabo de un instante iniciaba un nuevo y asfixiante apretón. Así lo tuvo un tiempo, que para él parecieron horas, como una anaconda o una boa constrictor con su débil presa. La resistencia del jefe era cada vez menor hasta que practicamente quedó inmóvil, inerme ante el poder de ella. Denise empujó a Ryan, quién quedó tirado bocarriba. Entonces la bella e imponente secretaria se sentó a horcajadas sobre el pecho del jefe, oprimiendo sus brazos con las rodillas, de tal modo que el joven rubio quedó totalmente indefenso y dominado por la chica morena. Denise le propinó una seguidilla de puños en la cara desprotegida y llorosa de su jefe. Luego lo cacheteó a su antojo mientras él lloraba, y pedía perdón y clemencia. A veces ella giraba su esbelto y atlético torso y lo golpeaba también el estómago, sacándole el aire. Lo único que el jefe podía hacer era llorar e implorar piedad a su secretaria.
"Por favor, Denise, no me pegues más, por favor" –lloriqueaba Ryan- "me rindo, haré lo que tu quieras pero por el amor de dios no me pegues más" -gemía implorante y derrotado el joven ejecutivo tragándose su orgullo masculino-.
A la larga Denise dejó de golpearlo, pero sólo cuando ella quiso y no porque creyera que su jefecito ya había recibido lo suficiente, por el contrario su castigo apenas empezaba.
La musculosa chica se hizo a un lado del macho vencido y empezó a desnudarlo. Primero le quitó el cinturón, le bajó el zipper y metiendo las manos en su pantalón lo agarró por los huevos. "Bien, ahora quítate lentamente la corbata y la camisa; y recuerda por dónde te tengo cogido". Su orden fue fría y cortante como una navaja. Ryan se sentía completamente aterrorizado por esta chica tan bonita como implacable. Sus manos temblaban incontrolablemente y a duras penas podía desabotonarse la camisa.
"¿Qué... qué vas a hacer conmigo? -preguntó entre sollozos el patético jefe a su secretaria dominante.
Denise se puso de pié y lo miró desde lo alto. Ryan miró hacia arriba con temor y reverencia. ¡Ella se veía enorme, gigantesca, y más linda que nunca!
El hombre estalló en pánico, estaba más aterrorizado que lo que jamás había estado en su vida. Él sabía que iba a pagar por su maltrato y abusos a las otras chicas de la oficina. Lo sabía incluso sin que Denise se lo dijera.
"Coloca tus brazos a tu lado, sobre el piso" -Él obedeció presuroso la orden de ella.
La linda secretaria se dedicó entonces a pisar y patear los brazos de su jefecillo hasta dejárselos inútiles sin importarle que él chillara y llorara a moco tendido.
"¡Qué patético debilucho! Ni pienses que ya terminé contigo, ¡ni siquiera he empezado!".
Denise le sacó la camisa y lo rodó sobre su estómago, le puso una rodilla en el trasero con todo su peso, luego lo cogió por las muñecas y retorció sus brazos contra la espalda. Él pataleaba y lloraba como un niño pero nada podía hacer para impedir que ella hiciera con él lo que le diera la gana. De inmediato ella procedió a amarrar los brazos de Ryan, uno contra otro sobre su espalda.
Había sido vencido facilmente por esta espectacular amazona negra y ahora estaba completamente a su merced. Y merced era lo que ella poco tenía para semejante aprovechado, cobarde abusador y violador de mujeres.
"¡De rodillas! ¡Y mantén la cabeza baja, siempre mirando al piso!" –resonó la imperiosa voz femenina
Él obedeció lloroso, humillado. La musculosa y forzuda muchacha le bajó hasta la rodilla los pantalones y calzones al rubio ejecutivo y luego, tras quitarle zapatos y calcetines, lo desnudó completamente. Él no ofrecía resistencia alguna, estaba totalmente rendido ante ella.
Denise retrocedió un par de pasos y miró hacia abajo a Ryan, arrodillado en el piso, desnudo, tembloroso y sollozante, con la frente apoyada en la alfombra.
"Bien, gusano, ahora vas a probar un trago de tu propia medicina y te lo voy a dar en sobredosis, me aseguraré que nunca vuelvas a abusar de una mujer; de hecho, después de esta noche, seremos nosotras las mujeres, quienes vamos a abusar de ti, vas a aprender quién es el jefe aquí, las secretarias serán tus jefes ¿entiendes, imbécil?
Ryan permanecía en silencio, así que Denise repitió la pregunta dándole un puntapié en las costillas. "¿Entiendes, machito estúpido? El jefe ejecutivo asintió debilmente. Ella lo tomó por los cabellos y le enseñó: "¡debes decir 'Sí, mi ama', gusano!"
"Sí, mi Ama, será como tu digas" –aceptó temeroso el hombre
La secretaria le puso un pié bajo su cara humildemente inclinada.
"¡Bésalo!, ¡besa mi pié!" ordenó la mujer. El hombre obedeció enseguida, besando, lamiendo y chupando los dedos de los elegantes y peligrosos pies de Denise. La secretaria lo detuvo abruptamente con una corta patada. La chica tomó el cinturón de Ryan y azotó la mesa, produciendo un estallido como si fuera un látigo. El joven rubio se estremeció, un escalofrío de miedo recorrió su espinazo.
"¿Sabes lo que sigue a continuación, no es cierto? ¡Tu trasero va a recibir su merecido!"
"Oh No, por favor, no me castigues". Denise ignoró las imploraciones de Ryan, pues ella sabía que él se lo había buscado. El jefe seguía en cuatro, la frente en el piso y el culo en el aire plenamente expuesto y vulnerable. La secretaria soltó el primer correazo sobre las blancas y blandas nalgas del joven ejecutivo, quién lanzó un gritito desgarrador, casi femenino. Denise se relamió los labios y sonrió complacida. No había nadie en la oficina que pudiera oir los chillidos del jefecillo. Iba a ser un gran placer para ella como hembra hacer llorar al machito, verlo aullar e implorar vencido e impotente ante ella. El cinturón cayó otra vez con violencia sobre las rosadas nalgas de Ryan que empezaban a tornarse cada vez más rojas. La secretaria fustigó al jefe en el trasero con su propio cinturón. El hombre gemía y lloraba ante los fuertes golpes que le propinaba la mujer. A cada fuetazo él pedía perdón pero ella se mostraba inconmovible e implacablemente continuaba golpeándolo en el culo. Denise no recordaba haber gozado tanto dándole una tunda a alguien. Las nalgas de Ryan estaban ya al rojo vivo de la golpiza que estaba recibiendo de la imponente chica negra. Ya ni siquiera gritaba, apenas sollozaba al borde del colapso total.
"¡Párate y dóblate sobre el escritorio!" -ordenó ella de pronto, deteniendo los azotes. Las piernas del hombre a duras penas podían sostenerlo, temblaba cual gelatina y la hermosa negra debió tomarlo por las axilas y conducirlo hasta el escritorio, empujándolo sobre él. Ahora el jefe estaba tendido sobre su escritorio del lado contrario a la silla. Doblado por la cintura, los brazos atados en su espalda, con los pies apoyados en el piso y el trasero en el aire, el pecho y el estómago de Ryan ocupaban la superficie de trabajo y la cabeza le quedaba en el aire, encima de la silla. Denise dio la vuelta lentamente alrededor del escritorio, apartó la silla y se plantó frente a él.
"¡Mírame!" –ordenó. "No es esto lo que tanto querías ver?" Y para asombro de Ryan la escultural y atlética morena se desnudó ante él sin poder contener una irónica sonrisa en sus labios rojos y carnosos. El joven gerente no podía creer lo que veía. El soberbio cuerpo de la secretaria era como una maravillosa escultura de ébano que irradiaba poder por todos los poros, con duros músculos abultados y bien definidos que revelaban años de entrenamiento en el gimnasio y espectaculares curvas que realzaban la feminidad de su increíble figura. Ni una gota de grasa se insinuaba en ese brillante cuerpo de pantera.
"Esto es lo deseabas, ¿cierto? Bueno, ahora vas a tenerlo. Oh, sí, ¡seguro que vas a tenerlo!" -Denise caminó detrás de Ryan y sacó algo de su maletín.
"Mira lo que tengo para ti" -añadió Denise entre risas. Ryan había creído que el asunto no se podía poner peor de lo que ya estaba, pero ahora entendía que se había equivocado. La secretaria le estaba mostrando al jefe un gigantesco dildo con arneses que ella inmediatamente procedió a ajustarse a su sensual cadera de mujer perfecta.
"A ti te gusta el sexo anal, ¿verdad? ¡Ahora vas a saber lo que se siente!" La secretaria se plantó delante del jefe, él trató de levantarse pero ella lo tomó por la cabeza con las dos manos y presionando con fuerza venció la inútil resistencia de sus labios apretados y le introdujo el pene de látex en la boca al humillado hombre.
Las lágrimas se escurrían a torrentes desde los desorbitados ojos de Ryan mientras mamaba la verga artificial de la dominante chica de color.
"¡Chupa, cabrón, mámamela bien como la putica que eres! Ja, ja, además tu saliva será el único lubricante que usaré contigo". Y la sonriente secretaria le empujaba todo el gigantesco falo hasta la garganta profunda del lloriqueante jefecillo y luego se lo sacaba casi totalmente, y así una y otra vez en rítmicos caderazos. La mujer negra gozaba con la humillación que le inflingía al hombre blanco demostrándole que ella era inmensamente superior a él, mucho más fuerte y poderosa de lo que el joven ejecutivo jamás podría llegar a ser.
Minutos después la fornida muchacha extrajo por fin el húmedo dildo de la boca del impotente ejecutivo. Enseguida dio la vuelta al escritorio y se colocó detrás de ese gimiente representante del sexo masculino, acariciando sus nalgas blandas todavía enrojecidas por los azotes que ella le había propinado. La secretaria le dio una potente palmada en el trasero al jefe que resonó como un estallido en la silenciosa y vacía oficina. Nada podía hacer el hombre para evitar la inminente violación de su culo por esa decidida mujer. Ella se chupó el dedo índice de la mano derecha y luego abrió las nalgas del joven ejecutivo, pasó suavemente el dedo ensalivado por el indefenso ano masculino y sonrió al ver como el esfínter palpitaba ansioso. Al otro lado de ese orificio –pensó la chica- está el recto virgen de un hombre y ella sería la primera en penetrar ese territorio y conquistar las entrañas masculinas sometiéndolas al poder femenino. Sintió un placer intenso, una sensación de poder que la llenaba toda al tener a ese hombre, ese bicho humano, a su absoluta merced.
Con una leve presión Denise penetró el abierto culo de Ryan con su grácil dedo femenino y hurgó en su interior invadiendo el recto del macho. Con hábiles movimientos circulares la chica fue dilatando el esfínter de Ryan, aflojando su ya débil resistencia y expandiéndolo poco a poco, preparándolo para la definitiva penetración.
La atlética negra se arrecostó sobre el fofo joven blanco, apretando los senos contra su espalda y brazos atados y le susurró al oído con una voz tan sensual que produjo un escalofrío en el cuerpo masculino: "Siénteme dentro de ti, Ryan, siente como te penetro, siente como mi cuerpo entra en el tuyo" Y el dedo victorioso de la chica entraba y salía del culo del chico. ¡Luego fueron dos, luego tres dedos! Denise fue anchando la entrada trasera de Ryan y cuando lo tuvo listo extrajo sus delicados dedos del intestino masculino.
Dirigiendo el dildo con su propia mano, la chica colocó la punta bulbosa del artefacto, tan realista que parecía un pene verdadero, en el arrugado ojete que se asomaba entre las abiertas nalgas del hombre. Lentamente la poderosa mujer fue empujando sus caderas contra las nalgas del tipo, el pene femenino facilmente venció la oposición del esfínter anal del joven mancebo y fue penetrando el recto de quien fuera el flamante jefe de esa oficina. Ryan gritaba de dolor y miedo, su cuerpo se cimbraba con cada caderazo de Denise que lo penetraba hasta el fondo mientras lo sujetaba por la cintura.
Él creía que saldría lastimado seriamente por la implacable mujer negra pero ella sabía lo que hacía. Denise quería humillar a Ryan, hacerlo sufrir y enseñarle una lección pero sin causarle heridas mayores con consecuencias médicas o legales.
Con ritmo cada vez más rápido la hembra victoriosa le daba por el culo al macho vencido, lo bombeaba a su placer. Denise metió la mano por debajo del cuerpo de Ryan y encontró su pene aplastado por el peso de ambos contra el escritorio gerencial. Ella notó con satisfacción que lejos de estar flácido el pene de Ryan iba incrementando su tamaño, alcanzando la erección. El jefe ya no lloriqueaba, ni imploraba a la secretaria que dejara de culearlo, ahora él tenía los ojos entrecerrados mientras gruñía, jadeaba y dejaba escapar involuntarios gemidos de placer a tono con el ritmo que la chica le imponía a las caderas de ambos.
"Estás gozando, ¿no es cierto?. No puedes ocultarlo pues tu pipicito te delata, ¡reconoce que te encanta ser culeado por una chica negra!"
Denise extrajo el strapon dildo y le ordenó:
"¡Voltéate! ¡Échate bocarriba sobre el escritorio, quiero que me mires a los ojos mientras te doy por el culo! ¡Quiero que mires a la mujer que te humilla, la mujer que te va a dar las órdenes de ahora en adelante, la mujer que te enseñó la superioridad femenina!" -Ella le soltó las ataduras de los brazos, sabía que él no sería capaz de resistirse a ella ni física ni mentalmente, sabía que él ya le pertenecía, que ella era su dueña y lo poseía completamente dominado.
Con increíble fuerza la poderosa negra alzó al hombre sin reflejar mayor esfuerzo y lo sentó sobre el borde del escritorio; la secretaria lo empujó hacia atrás y el jefe cayó de espaldas sobre la superficie de la mesa con las piernas levantadas y el trasero en el borde del mueble. La chica lo agarró por los tobillos, abriendo sus piernas hasta casi espernancarlo, dejando expuesto y vulnerable su ano desvirgado. Nuevamente la mujer penetró al hombre con gran facilidad y estilo, poseyendo sus entrañas.
Ryan estaba acostado con las piernas en alto y miraba a su dueña con miedo y deseo. La hermosa negra sujetó al joven por la cadera, las piernas del chico se apoyaron sobre los fuertes hombros de ella. La mujer estaba totalmente en control del hombre, dominándolo completamente. Él no podía escapar al poder de ella, ni quería, al contrario, la deseaba más que nunca y ansiaba ser poseído por ella para siempre, inevitablemente llevándolo hasta las cumbres del orgasmo.
Y eso fue precisamente lo que Denise hizo. Apoderándose del pene erecto del muchacho, mientras lo penetraba una y otra vez. Ella lo llevaba hasta el borde del orgasmo y luego se detenía. Repitió esta táctica varias veces hasta ver en los ojos del hombre esa mirada de absoluta devoción que indicaba su entrega total a ella, esa mirada que decía de manera patente que él era su esclavo. Ese era el orden correcto de las cosas, el hombre esclavo de la mujer, la hembra dueña y dominadora del macho.
"Mírame a los ojos mientras te penetro y te hago eyacular, ¡mírame a los ojos esclavo!"
Denise le daba por el culo a Ryan con frenética violencia y simultaneamente lo ordeñaba hasta que el hombre eyaculó un torrente de esperma que cayó sobre su cara, sus labios y hasta dentro de su boca. Fue tan poderoso que quedó mareado e inmóvil después de los espasmos finales. Denise lo empujó al piso. Él sólo yacía allí, observándola embelsado.
Denise se quitó el strapon dildo y se plantó ante él, esplendorosamente desnuda, exhibiendo su esbelto cuerpo de pura fibra muscular. La pantera negra lo miró desde lo alto, triunfante y orgullosa. Sonriendo la hembra morena realizó una fotogénica pose de doble biceps. Sus brazos parecían imponentes cordilleras pues los músculos, duros como piedras, se elevaban como montañas. Los senos parados y redondos como melones parecían volcanes a punto de estallar con fuerza telúrica. El vientre plano de abdominales perfectamente recortados era coronado por un precioso ombligo. La peluda y abultada vulva era como una selva en lo alto del monte de Venus. Los muslos y pantorrillas eran tan grandes y musculosos que bien podrían ser la envidia de cualquier fisicoculturista masculino.
Entonces ella se sentó en el escritorio y doblando hacia arriba una pierna apoyó el pié en el borde del escritorio.
"¡Arrodillate frente a mi!" – le ordenó- "¡Debes rendirme pleitesía!
Así lo hizo Ryan, se arrodilló ante su diosa de ébano, pero no podía apartar la vista del selvático púbis de la chica, ese oscuro objeto del deseo. La cara del jefe estaba a pocos centímetros de la vulva de la secretaria, sutilmente se acercó aún más, deseaba hundir su rostro en esa profunda vagina tan cercana y al mismo tiempo inalcanzable. Sin embargo, la mujer no tenía esa intención y cogiendo la cabeza del hombre con sus fuertes manos la atrajo hacia su pie.
"Ábrete! ¡abre la boca! –ordenó imperiosa al sorprendido sujeto. Ella le metió el pie en la boca, se lo empujaba y se lo sacaba, como si estuviera follándoselo con el pie. Y con el otro pie la potente negra estimulaba los genitales de Ryan hasta llevarlo a una nueva erección independiente de la voluntad del hombre.
"¡Al suelo otra vez!" –gritó la chica como si fuera un sargento.
Denise tomó el pequeño pene de Ryan entre sus pies y lo masturbó. Ryan estaba totalmente conquistado, su voluntad se sometía al poder de la bella chica que lo había vencido física y mentalmente. El hombre perdió una vez más el control de sí mismo eyaculando profusamente.
Ryan se vió obligado a permanecer toda la noche en la oficina, sirviendo a Denise en todo lo que ella quiso, obedeciendo sus órdenes como un perro mientras ella abusaba de él en todos los sentidos.
Finalmente la linda y poderosa secretaria se vistió alistándose para irse. Se detuvo ante la patética figura encogida a sus pies. Lo miró desde arriba con una sonrisa desdeñosa, humillativa. Golpeado, destruído, desmoralizado, Ryan había quedado convertido en un despojo humano. Parecía increíble que incluso la más tímida de las chicas pudiese haber sido asustada por este tipo alguna vez. Bueno, ya nunca más sucedería.
"De ahora en adelante, Ryan, tu harás lo que yo te mande o lo que te ordene cualquiera de las otras secretarias. Ya sabes de lo que soy capaz".
Ryan no necesitaba que se lo recordaran, pero la tremenda patada que le imprimió la secretaria en sus testículos a manera de despedida quedaría sembrada en su memoria y en su espíritu.
En los siguientes días el jefe fue recibiendo durante las noches el mismo tratamiento por parte de cada una de las secretarias del Departamento. El hombre no tenía alternativa pues ahora las mujeres tenían el látigo en la mano. El flamante ejecutivo comprendió que a partir de entonces él sería el juguete sexual de las mujeres. Bueno, en el mundo actual esto ya no es nada extraño pues cada vez más los hombres se ven convertidos en el objeto sexual del género femenino, al fin y al cabo ellas son el sexo fuerte.
The End
Lea las otras historias traducidas por Rol Rever: Un vil cerdo machista La entrenadora Dominado a mi esposo Capitulo 6 Del manual de la mujer dominante: castigos para maridos desobedientes
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Etiquetas: femdom, strapon, dildo, sexo anal, dominación, secretaria, jefe, interracial, abuso, azote, violar
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Publicado en Historias el 20 de Julio, 2007, 20:42
por hestev
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LA ENTRENADORA PERSONAL Por Alejandro B. Traducción de Rol Rever
Mirándome en el espejo me di cuenta que me estaba haciendo viejo. Me había mantenido sin aumentar de peso y lucía bien cuando estaba vestido pero parado ahí, desnudo, en toda mi gloria, era obvio que estaba perdiendo terreno. Siempre he estado atento a mi estado físico y me he preocupado por hacer ejercicio, pero me faltaba disciplina para entrenarme de verdad. Incluso había acumulado en mi sótano suficiente cantidad y variedad de equipos como para abrir un gimnasio, pero a juzgar por lo que el espejo reflejaba no lo estaba aprovechando.
La idea de contratar a un entrenador personal me había estado dando vueltas en la cabeza. Alguien que me forzara a permanecer en un estricto régimen de entrenamiento. Esta vez la idea no me salió por un oído pues resolví hacer algo al respecto.
Pasé el día en el trabajo, entusiasmado por el gran estado físico que iba a obtener. Camino a casa me detuve en un gimnasio recién inaugurado en la vecindad donde vivía para ver si ellos me recomendaban un entrenador. El sitio era como un club de baile con sudor. Musculosos hombres y mujeres se ejercitaban al ritmo del sonido que emanaba de los alto parlantes. Menos mal que mi flácido cuerpo de 1,75 mts de estatura permanecía oculto bajo el elegante vestido con que suelo ir a trabajar.
Pregunté a la recepcionista si ellos conocían algún entrenador personal a domicilio. Ella señaló sobre mi hombro y dijo algo pero el estridente sonido de la música a alto volumen, me impidió escuchar. Solo alcancé a oír la palabra "ella". "Ella" era una visión para nunca olvidar. Estaba prácticamente encima de una mujer ligeramente sobrepasada de peso que luchaba con la máquina de ejercicios. Me daba la espalda, pero la vista de su cabello negro y brillante, cayendo hasta la mitad de la espalda era suficiente para detener la respiración. Pero lo máximo era su trasero. Redondo y firme se balanceaba a medida que ella se movía, los músculos glúteos se insinuaban a través de sus apretados shorts. Debajo de su trasero perfecto había un par de piernas largas, esculpidas y musculosas.
Yo no había pensado en una entrenadora mujer. Más bien había visionado a un tipo rudo y acuerpado que me avergonzaría por comparación impulsándome a entrenar con ahínco. Pero una entrenadora era una idea novedosa e intrigante, por decir lo menos. Después de todo si tenía que esforzarme con sacrificio en un duro entrenamiento ¿por qué no hacerlo más agradable con algo hermoso a la vista?
Mentalmente construí mi discurso: "Hola, estoy buscando un entrenador personal; necesito alguien que haga visitas a domicilio donde tengo buen equipo". Toqué su hombro y alcancé a balbucear algo sobre "buscando un entrenador" cuando ella me cortó: "espera a la entrada, terminaré en 15 minutos".
La manera abrupta como me interrumpió fue una bendición, pues me salvé de la embarazosa situación de tartamudear delante de la más hermosa mujer que yo había visto en mi vida. La apretada camiseta corta que llevaba puesta apenas tapaba su busto firme y erguido que casi me tropieza cuando ella volteó. Su abdomen desnudo se veía hermosamente bronceado y con músculos muy bien definidos. Pero lo mejor era su rostro. Dos ojos marrones cuya mirada penetrante me taladraba y casi me volvía gelatina.
Esperé en la entrada pensando si me había metido en algo de lo que tendría que arrepentirme después. Decidí jugármela y ver que pasaba. Ella llegó y se detuvo a unos tres metros de mí, examinándome físicamente, escrutándome todo con la mirada. Luego se sentó en el brazo del sofá en el cual yo estaba sentado, mirándome desde su altura.
Finalmente solté mi discurso preparado, más o menos. Sonriendo se presentó como Helen Muñoz. Explicó que ella también trabajaba a domicilio pero sobre ciertas bases. La primera sesión de entrenamiento era instruccional y motivacional, dijo. Sería bastante larga. Ella tenía tiempo el próximo sábado. Enseguida acepté la cita.
Solo faltaban 3 días para el sábado. Los pasé haciendo dieta y ejercicios para estar en la mejor forma posible para nuestro encuentro. Sin embargo, tras la cena, me encontré pensando sobre ese firme y exuberante cuerpo y esa hermosa cara. Finalmente me dormí con su imagen en mi cabeza y mi pene en la mano.
Se demoró una eternidad la llegada del sábado. A la hora acordada ya estaba yo junto a la puerta de entrada vestido en mi nueva sudadera y zapatillas deportivas esperando que sonara el timbre. Cuando llegó enseguida abrí la puerta, con excitación. Para mi decepción Helen estaba vestida con una sudadera holgada y bastante usada. Obviamente, esto era solo un negocio. Bueno, de esperanzas también se vive.
La guié al sótano. Pareció complacida con los equipos de entrenamiento que allí tenía. Pasamos la mayor parte de una hora y media haciendo variados ejercicios. Me enseñó la secuencia adecuada de ejercicios. Me asombró como un pequeño cambio de postura puede implicar un cambio notable de trabajo muscular. Helen me hizo un calendario e incluso un horario que yo debía seguir estrictamente.
Yo estaba impresionado por sus conocimientos y estaba complacido de mi decisión de embarcarme en ste programa. Me dijo entonces que habíamos terminado la parte instruccional de la sesión y que ahora iniciaríamos la parte motivacional. Dijo también que necesitaba conocer como se veía realmente mi cuerpo para poder medir mi progreso futuro. Me dijo entonces que me quitara el suéter, camiseta, pantalones, sudadera, zapatos y medias. Esto me dejó con apenas unos calzoncillos de nylon. "Tienes potencial", dijo. "No mucha grasa; con algo de trabajo empezarás a mostrar alguna musculatura".
Entonces, sin previo aviso, ella se quitó su sudadera, quedando solo con una pequeña tanga que parecía de látex. El sujetador apenas cubría sus pezones y las tiras parecían a punto de romperse por la turgencia de sus senos. La parte de abajo de la tanga a duras penas cubría los labios vaginales evidentemente afeitados. Ella flexionó sus poderosos músculos e hizo varias poses de fisicoculturista, diciéndome que eso era a lo que yo debía aspirar.
"Usualmente me gusta evaluar la fuerza y vigor de mis nuevos estudiantes", explicó. "He encontrado una muy eficiente manera de hacer esto mediante la lucha cuerpo a cuerpo, puesto que combina ambos elementos. Para instar a mis estudiantes a hacer el máximo esfuerzo yo generalmente ofrezco una pequeña apuesta. Si ellos ganan yo soy su esclava por una hora, pero si yo gano ellos serán los míos. Interesado?"
Me quedé sin palabras, apenas pude asentir con la cabeza. "OK, -sonrió enigmáticamente Helen- vamos!" Ella me agarró y yo la agarré y ambos caímos a la alfombra en una masa confusa de brazos y piernas. Yo estaba sorprendido. Ella no era tan fuerte como parecía. Quizás podría capturarme en una "llave" de lucha pero estaba seguro que podría liberarme con no mucho esfuerzo. Con alguna práctica, de seguro podría vencerla.
Mi confianza empezó a flaquear como a los diez minutos de combate. Ya estaba respirando pesadamente y me dolían los brazos y el pecho del inusitado ejercicio. Helen me empujó lejos de ella, haciéndome rodar por el tapete. "Pareces agitado, muchacho. Creo que es tiempo de dejar de tontear". Agarrándome por el pelo me empujó hasta sentarme en el piso, entonces rodeó mi torso con sus fuertes piernas me había atrapado con unas "tijeras".
Helen reía a medida que me exprimía con sus muslos poderosos. Me comenzaba a faltar el oxígeno pues ra incapaz de inhalar. Mi cabeza palpitaba y pensé que perdería el conocimiento. Solo entonces ella me soltó. Tirándome sobre mi espalda ella aprisionó mis muñecas entre sus gemelos y muslos y se colocó "a caballo" sobre mi cabeza de cara a mis pies. Helen clavó mi cara en su culo. Se sentó en mi cara sin miramientos.
Yo yacía bajo ella tratando desesperado de respirar siquiera una bocanada de aire, chupando el aroma de su tanguita azul. Apenas podía medio respirar, yo luchaba como un gusano intentando liberarme. Helen metió las manos dentro de mis calzoncillos y cogió mis pelotas. Mientras apretaba la oí decir: "Creo que he ganado la pelea, pero tan solo para estar segura de que estés de acuerdo, cuando consideres que estás derrotado puedes hacérmelo ver metiendo tu lengua en mi ano a través de la tanga". Dio un fuerte apretón a mis bolas para enfatizar mi situación. Durante unos 25 minutos permaneció sentada en mi cara, jugando con mi respiración hasta tenerme al borde del desmayo o la muerte. Saqué mi lengua y en medio de la oscuridad que envolvía mi cabeza busqué su orificio. Lo encontré y empujé mi lengua tanto profundo como pude.
Después de darle a mis huevos un último apretón, Helen me soltó. Quedé acostado de espaldas, exhausto, abatido, completamente vencido. Graciosamente ella me dio la vuelta colocándome boca abajo. Entonces abrió su maletín deportivo y extrajo algo. Sentí que ella me torcía los brazos a mis espaldas y luego el frío acero de unas esposas cerrándose alrededor de mis muñecas. Me volteé sobre mi espalda nuevamente y sentí que estaba amarrando algo a mis bolas y mi verga, pero no tuve fuerzas para levantar la cabeza y echar una mirada.
Helen me jaló y me puso de rodillas. De pié frente a mi, imponente y sudorosa, yo estaba excitado a pesar de mi condición tan embarazosa. Fue entonces cuando me di cuenta lo que le había hecho a mi masculinidad. Cuando mi pene empezó a hincharse una corriente dolorosa surcó mi cuerpo. Vi que mi miembro estaba atrapado por un aparato que constreñía mis testículos y pene. El dispositivo estaba cerrado con un seguro en la base del órgano alrededor del escroto. Helen sonrió cínicamente. "Solo un pequeño símbolo de tu esclavitud, debilucho".
Helen se quitó la tanga, observando mi mueca de dolor cuando el metal de mi restrictor de pene mordía la carne sensitiva. Para incrementar la tortura ella restregaba su cuerpo caliente y húmedo contra el mío, agarrando mi cabeza con sus manos, friccionando su vulva en mi rostro, rozando la punta de mi nariz con su clítoris erecto.
Soltándome, ella retrocedió para admirar a su cautivo, su presa indefensa. "Torturar es divertido pero no hay como culear, cierto esclavo?" Yo estaba de rodillas ante ella mas interesado en perder mi erección que en responder su pregunta, pues el dolor era inaguantable. De todos modos ella no estaba muy interesada en una respuesta.
Entonces fue a su maletín y sacó un gigantesco consolador de 25 centímetros y un cinturón (strapon dildo). Helen colocó el dildo en su arnés, el cual mantenía su pene de silicona perfectamente erecto. Cuando se paró ante mi su falo se balanceaba delante de mis ojos. "Abre la boca y chupa, esclavo, ensaliva mi verga que ese será el único lubricante que voy a usar en tu culo". Tomando mi cabeza por las orejas, Helen me penetró por la boca una y otra vez hasta que su pene chorreaba mi saliva. Cuando me lo sacó me estremecí con solo pensar en lo que vendría a continuación.
Helen me jaló bruscamente y me colocó boca abajo y espernancado en la banca de ejercicios con pesas. Se colocó detrás de mi y sentí la punta bulbosa de su verga gigante rozando mi esfínter indefenso. De repente, con una presión firme que revelaba mucha práctica ella me penetró profundamente. Sentí como si me fuera a partir en dos. Demasiado débil para gritar, yo jadeaba y gemía calladamente a medida que Helen me culeaba, introduciéndome su duro pene en mi ano ardiente y palpitante. Sus caderazos variaban, a veces lento y suave y otras veces tan violentos que mi cuerpo entero era lanzado hacia delante por su potente fuerza.
"Con esos gemidos y lloriqueos pareces más un cachorro que un hombre. Pero eso está bien, al fin y al cabo los cachorros son buenos con la lengua; "¿eres bueno con la tuya, mi perrito esclavo?". Helen se quitó el dildo dejándolo enterrado en mi culo. Volvió a su maletín y extrajo una fusta de montar. Me levantó de la banca y me puso de rodillas junto al extremo. Helen tomó posición en el borde de la banca, abrió las piernas y zampó mi cabeza en su vulva húmeda. La orden de chupar fue enfatizada por el primer fuetazo.
Mi trasero ya de por sí adolorido por el falo insertado hasta el fondo se convulsionó ante este nuevo ataque. Pero mi atención estaba centrada en la suave y palpitante vulva ante mis ojos. Lamí y chupé como si mi vida dependiera de ello, quizás así era realmente. Mi actuación era guiada firmemente por la lluvia de golpes que Helen me propinaba con su látigo. Perdí toda conciencia del paso del tiempo a medida que el dolor y el placer entremezclados y el aroma y sabor de Helen inundaban mis sentidos.
Helen estalló en un orgasmo y me lanzó hacia atrás, al piso. Vi en su mano derecha las llaves de mi restrictor de pene. Helen sonrió y me dijo: "Ahora tienes una decisión que tomar. Puedo removerte el aparato e irme pero nunca me volverás a ver. Seguirás siendo el mismo mediocre gusano que siempre has sido, inmerso en fantasías masturbatorias insatisfactorias. O puedes pedirme que te deje el arnés puesto cual cinturón de castidad. Te convertirás en mi esclavo, mi propiedad, sin la interferencia de tu pequeño e inútil órgano masculino tendrá s el tiempo y la energía completa para cumplir el extenso programa de entrenamiento que te pondré. Tu meta e inspiración será complacerme plenamente. Tu decides."
Gateando y arrastrándome como un gusano, me estiré hasta los pies de Helen y puse mis labios sobre sus dedos en gesto de sumisión total. "Bien", dijo, "Te llamaré mañana con la fecha y hora de la próxima sesión. Espero que cumplas todas las instrucciones que te he dado. A medida que tus condiciones físicas mejoren y te vuelvas más atractivo te usaré como recompensa para mis chicas más aventajadas, también clientes de mis servicios de entrenadora.
Helen me quitó las esposas, empacó sus juguetes en su maletín, se vistió y se fue. Poco a poco recuperé mis fuerzas, subí las escaleras hasta la cocina. En la mesa encontré una factura de Helen. Cuatro horas de entrenamiento, cuatrocientos mil pesos colombianos.
Tomado de thevalkyrie.com
Traducción de Henry Stevens (Rol Rever)
groups.yahoo.com/group/ellasmandanypenetran
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Etiquetas: power exchange, role reversal, dildo, strapon, F2M, lucha mixta, mixed wrestling, fisicoculturismo
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Publicado en General el 20 de Julio, 2007, 20:34
por hestev
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FEMINISMO RADICAL
DEL MANUAL DE LA MUJER DOMINANTE
Por Rol Rever
Puede ser copiado y difundido citando la fuente
LA CONSTRUCCIÓN DE LA SUPREMACÍA FEMENINA. MANDAMIENTOS DEL HOGAR FEMINISTA. CASTIGOS PARA MARIDOS DESOBEDIENTES.
¿CÓMO CONSTRUIR UN HOGAR FEMINISTA?
Keywords: feminismo, poder femenino, dominación femenina, mujer dominante, supremacía femenina, superioridad femenina, mujer musculosa, mujer poderosa, mujer fuerte, fuerza femenina, hogar feminista,
La superioridad física, mental y sexual de la mujer se hará sentir en la medida en que logre emanciparse de los prejuicios producidos por la cultura machista milenaria. Abandonar los preconceptos sobre la feminidad entendida como debilidad, pasividad, blandura, minusvalor, incompetencia, incapacidad, impotencia, sumisión, pusilanimidad, frivolidad, represión o disimulo del deseo y de los apetitos naturales, es una exigencia para la Mujer del Siglo XXI. De lo que se trata entonces es de producir una revolución cultural, una transformación de valores y especificamente la construcción de un nuevo concepto de feminidad, entendida como fortaleza, poder, iniciativa, acción, dominio, agresividad (bien entendida), dureza, definición, competitividad, potencia, plusvalor, expresividad del deseo, inteligencia, sagacidad, tenacidad, disciplina, voluntad.
Lo primero que tiene que hacer la mujer, ojalá desde niña, es desarrollar su cuerpo, su musculatura, su plena capacidad física y de combate. Para ello debe entrenarse en diferentes deportes, en especial en artes marciales, levantamiento de pesas y fisicoculturismo, así como en aquellas disciplinas que desarrollen la agilidad, la coordinación muscular, la precisión de movimientos, el dominio del esquema corporal. De esta manera la mujer le quita al hombre la supremacía física que ha sido historicamente el soporte de la sociedad machista y patriarcal. Lo demás es aprovechar las debilidades del hombre, que facilitan ser dominado mental y sexualmente por la mujer y capitalizar la evolución social y cultural que ha legitimado las conquistas de género, pero el paso decisivo es ir más allá de la igualdad de los sexos para imponer la superioridad del sexo fuerte: ¡el femenino!.
En el matrimonio del tercer milenio la supremacía femenina debe florecer en todo su esplendor. Desde niña, la mujer debe aprender a dominar a los hombres, fisica y mentalmente. Si las niñas aprenden a derrotar y dominar a los niños y luego las chicas adolescentes vencen y dominan a los muchachos adolescentes, cuando ella sea adulta ya será experta en la dominación femenina del sexo masculino. Así ella pondrá las condiciones para un matrimonio de nuevo tipo, base del hogar feminista.
La mujer emancipada de siglos de patriarcado entiende que el poder, la autoridad, la agresividad, la iniciativa, la voluntad imponente, la fuerza, el cuerpo atlético, la habilidad corporal para el combate, la talla, el volumen y la definición muscular, el carácter dominante, el rol activo en el intercambio sexual, la penetración del otro, la posesión del otro, etc, etc, NO SON EXCLUSIVIDAD MASCULINA. Por el contrario, a estas alturas de la evolución cultural, la mujer está mejor preparada para ejercer la dominación e imponer sus condiciones, mientras los hombres cada día pierden sus antiguos monopolios y se ven avasallados por el sexo opuesto en todos los campos de la vida social, demostrándose así que EL VERDADERO SEXO DÉBIL ES EL MASCULINO.
En los países culturalmente más avanzados del mundo, como los escandinavos, encontramos ya un predominio femenino en los órganos de poder y en el hogar las funciones de género se han alterado drasticamente e incluso podríamos decir que se han invertido, hasta el punto que cuando nace un bebé en un hogar el padre tiene derecho a una licencia de paternidad para así poder cumplir sus funciones de atenderlo.
En muchos países de Europa o en EEUU, el fisicoculturismo femenino y el fitness están transformando los patrones estéticos, en especial los conceptos de belleza, dejando atrás los prejuicios machistas que consideraban la musculatura y el poder físico como propiedad masculina exclusiva.
Cada vez es más común encontrar parejas donde se presentan una o varias de las siguientes situaciones:
Ella obtiene mayores ingresos económicos que él (el avance de la mujer en capacidad y desarrollo profesional década tras década es demasiado notorio en todo el mundo),
Ella es la que trabaja profesionalmente mientras él atiende el hogar, se encarga de las labores domésticas (aseo, cocina) y cuida los niños (véase por ejemplo los países escandinavos, la tierra de los bravos vikingos resultó ser la tierra de las valkirias)
Ella toma las principales decisiones en el hogar (ella lleva las riendas por ser más responsable y capaz),
Ella es mayor que él (la antigua costumbre de emparejarse las mujeres jóvenes con hombres mayores va cediendo y este aspecto tiende a perder importancia),
Ella es de mayor estatura que él (el dimorfismo de la especie en este aspecto tiene a desaparecer -en gran parte era un producto cultural- y quizás en un futuro el promedio femenino de estatura supere al masculino como sucede en otras especies animales),
Ella es más atlética que él (ella tiene definición y tonificación muscular gracias a la práctica de aeróbicos, al gimnasio o alguna disciplina deportiva mientras él se vuelve blando y fofo con los años producto de la característica pereza masculina y su afición por la cerveza, la TV y la vida sedentaria),
Ella es más fuerte que él (por su mayor disciplina en la cultura física, por carácter y entrenamiento se hace cada vez más frecuente que la mujer supere al hombre en fortaleza, en especial si desde niña fue criada sin prejuicios estúpidos sobre el ejercicio físico como terreno masculino),
Ella lo vence a él en lucha cuerpo a cuerpo (cada vez más las mujeres se entrenan en artes marciales y demuestran que pueden hacer todo lo que los hombres hacen e incluso más y mejor),
Ella es la que tiene la iniciativa sexual (por ejemplo, ya es común que ella sea la que decida cuándo iniciar una relación sexual y dentro de ésta sea ella quien decide cuándo y cómo tener sexo),
Ella es la que ocupa la posición de arriba en el sexo y él queda abajo (lo cual por supuesto le da a ella el control)
Ella es la que lo penetra a él (prácticas como el role reversal, el masaje de próstata, los enemas, el fisting, el uso cada vez más profuso de los strap-on dildos y los buttplugs, le brindan a la mujer la posibilidad de estar en el lado penetrante de la relación, lo cual a su vez, le permite al hombre mayor placer sexual al ser estimulado en el denominado punto G masculino en la parte inferior de la próstata que se alcanza a través del recto)
MANDAMIENTOS DEL HOGAR FEMINISTA
1. La mujer es la jefe de hogar o cabeza de familia por antonomasia, es decir, ella es la que manda en la casa. El marido debe obediencia eterna a su esposa.
2. La mujer es la que genera la mayor parte de los ingresos familiares y en todos los casos ella es la que maneja el dinero y decide sobre el patrimonio, incluyendo los dineros que eventualmente provinieren de ingresos del marido.
3. El desarrollo profesional de la mujer tiene prioridad total sobre el de su marido. El marido es, ante todo, el responsable de las labores domésticas: aseo y mantenimiento de la casa, lavar y planchar la ropa, cocinar los alimentos, hacer el mercado y cuidar los niños.
4. El marido es posesión de su esposa y en consecuencia debe tener total fidelidad a su dueña. La mujer puede tener amantes (hombres o mujeres) si lo desea, sin que el marido tenga derecho a protestar por ello, por el contrario, debe aceptarlo gustosamente y atenderlos y servirlos como ella lo ordene. Si ella quiere puede colocarle cinturón de castidad al esposo (asegurando ella la llave, por supuesto).
5. El marido debe estar siempre disponible para su esposa, en especial en el aspecto sexual y complacerla en lo que ella exija. En la casa, si no está haciendo oficio cumpliendo sus deberes habituales, deberá permanecer postrado al lado de su dueña, presto a obedecerla en todos sus deseos y comandos. El orgasmo y la eyaculación masculinas estarán bajo el control total de la mujer pero ella permitirá su desahogo diario en compensación por su buen comportamiento.
6. El marido debe mantener siempre la vista baja en presencia de su esposa y nunca puede mirarla directamente a los ojos, a menos que ella lo permita. La posición correcta del marido es arrodillado ante su mujer, que es su única diosa.
7. La esposa podrá golpear y abusar de su marido (preservando siempre su vida y salud), pues él es su legítima propiedad y no tiene derecho a reclamar o demandar por ello.
8. Si el marido desobedece a su esposa o incumple sus deberes será castigado por ella como a bien lo tenga (ver listado de castigos a maridos desobedientes: será humillado, golpeado, fustigado, azotado, penetrado, violado, encerrado, amarrado, plantado de cara a un rincón, inmovilizado, obligado a trabajos extras, será degradado, tratado como objeto o animal, etc).
9. Para salir sin la compañía de su esposa el marido deberá pedirle permiso como requisito sine qua non. Siempre que salga deberá llevar insertado un butt plug en el ano como recorderis de que siempre está bajo el poder de ella.
10. La esposa decidirá, de acuerdo al plan de trabajo diario que le asigna a su marido, cuándo este podrá ver televisión, descansar o hacer otra actividad distinta a sus deberes domésticos. Asimismo, ella definirá cuando él puede comer en la mesa con ella o si deberá hacerlo en la cocina.
11. La mujer podrá utilizar a su marido como retrete si así le place, orinando y/o defecando en la boca de él. Si ella lo ordena él deberá ingerir los desechos de ella.
12. Si la esposa se encuentra en casa el marido tendrá que pedir permiso si quiere ir al baño. Queda a potestad de ella el otorgarlo o no (ella es la dueña de sus esfínteres y debe entrenarlo en la retención).
13. La esposa podrá prohibir a su marido el uso de ropas masculinas en la casa, obligándolo a andar desnudo o usar ropas de criada. Si ella lo desea podrá obligarlo a salir a sitios públicos vestido de mujer.
14. En el hogar feminista la mujer es la que penetra al hombre y no al revés, así que el marido debe mantener el culo siempre listo, profundo y receptivo para su amada esposa. Como todo el cuerpo del esposo (por fuera y por dentro) pertenece a su esposa, se entiende que el ano masculino es también propiedad de la mujer, siendo esta conquista el máximo símbolo de la dominación femenina sobre la masculinidad humillada y reducida a la mínima expresión. No pasará día sin que la esposa penetre el culo de su marido con el dedo, el puño, uno de los dildos o cualquier objeto fálico, este es un requisito esencial de la dominación feminista perpetuamente renovada.
15. Cualquier diferencia en torno a los presentes mandamientos del hogar será dirimida mediante la lucha cuerpo a cuerpo sin armas y quien venza impondrá sus condiciones (sobra decir que siendo la mujer más fuerte y ágil, más hábil en el combate y más poderosa en todo sentido que el hombre, siempre será la ganadora, manteniendo vigente la plena supremacía femenina en el tercer milenio).
CASTIGOS PARA MARIDOS DESOBEDIENTES
Si estás casado con una chica del siglo XXI y eres un esposo desobediente, no cumples las órdenes de tu esposa o no haces bien las labores domésticas que ella te obliga a realizar entonces esto es lo que te puede suceder sin que puedas evitarlo:
1. Ella utiliza su strapon dildo (consolador con correas) más gigantesco metiéndotelo por el culo durante horas después de que lo has lubricado con tu saliva mediante una chupada y relamida completa (después de este salvaje tratamiento caminarás como un pato si es que puedes) (si ella es un transexual obviamente no necesitará dildo)
2. Ella te coloca bocabajo sobre su regazo, te baja los pantalones, y con su propia mano desnuda te da cientos de azotes en las nalgas durante un tiempo que te parecen horas hasta que las lágrimas se escurren por tus mejillas mientras sollozas pidiendo clemencia
3. Ella te obliga a hacer minuciosamente las más humillantes labores domésticas y a servirla como la criada que eres (incluso si hay visitas) y además debes usar un uniforme de sirvienta que deja tu culo peligrosamente expuesto
4. Ella te reta a una lucha cuerpo a cuerpo para así demostrar una vez más su total superioridad sobre ti, venciéndote facilmente y humillando completamente tu orgullo masculino (bajo su poder eres forzado a reconocer que ella es tu dueña, que te posee y puede hacer contigo lo que le de la gana sin que puedas impedirlo)
5. Ella se sienta en tu cara y se orina en tu boca forzándote a tragártelo todo.
6. Ella te coloca un cinturón de castidad permanente y, por supuesto, asegura la llave.
7. Ella te inserta un butt plug en tu ano y te obliga a usarlo 24 horas al día y 7 días a la semana, incluso cuando sales a la calle o a la oficina (así te recuerda en todo momento que ella es tu dueña, que te posee completamente) (cada día cambia el plug por uno más grande, así va ensanchando poco a poco tu orificio anal)
8. Ella te pone un enema o lavado gigante y te obliga a aguantarlo por horas (ella es dueña de tus esfínteres y te enseña a controlarlos)
9. CBT: Ella te pisotea todo el cuerpo, te aplasta los genitales con el pie, luego te agarra los huevos y les da tremendos apretones mientras tu chillas de dolor
10. Bondage: Ella te ata en una posición vulnerable, te manosea todo, te pellizca y te azota con un látigo hasta que tu llanto inconsolable la hace compadecerte
11. Ella te obliga a actuar como un perrito amaestrado, desnudo, delante de sus amigas y luego te convierte en un caballito (o yegua?) y te monta por toda la casa; todas las chicas se turnan para montarte y ser tus jinetes a pelo
12. Te hace poner de rodillas ante ella, lamerle y besarle las botas, adorar su cuerpo poderoso como si fuese una Diosa y luego debes jurar obedecerla en todos sus caprichos y deseos
13. Ella te obliga a vestirte como una chica, te maquilla (al terminar te da una nalgada y te dice: ¡qué linda quedaste!) y entonces te manda a mercar a un centro comercial atiborrado de gente
14. Ella invita a su amante a casa y le hace el amor delante de ti, te indica cómo su pene es más grande que el tuyo y si no te gusta te puede obligar a chuparle la verga a su amante e incluso puede hacer que él te penetre el culo.
15. Una combinación de varios de los anteriores.
Henry Stevens (Rol Rever)
Difúndalo citando la fuente:
groups.yahoo.com/group/ellasmandanypenetran
hestev2003@yahoo.es
Hay una versión en inglés
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Etiquetas: supremacía femenina, hogar feminista, feminismo, mujer dominante, castigo, maridos desobedientes
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Publicado en General el 20 de Julio, 2007, 20:30
por hestev
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Este Blog está dedicado a la ideología y el poder feminista expresado en la absoluta dominación femenina (femdom) y la completa sumisión masculina. La plena supremacía de la Mujer sobre el hombre en lo físico y en lo mental implica un total intercambio de roles: ahora ellas son las que penetran y poseen y ellos los penetrados y poseídos.
La masculinidad está siendo conquistada, oprimida y humillada; y sus atributos positivos pasan a integrar el nuevo concepto de la Feminidad. Ahora la Feminidad es lo activo y la masculinidad lo pasivo. Ahora la Feminidad es sinónimo de fuerza y poder, de dominio y posesión. Y la masculinidad es sinónimo de debilidad y sumisión, de entrega y adoración a lo Femenino.
En los hogares feministas de hoy las mujeres mandan y los hombres obedecen. Ellas generan ingresos y manejan la economía a su antojo y ellos hacen las labores domésticas. Si los hombres son desobedientes o negligentes en sus tareas asignadas, las mujeres los castigan de muchas humillantes maneras hasta hacerlos llorar y pedir perdón.
En los gimnasios y escenarios deportivos ahora ellas son las que priman. Despues de siglos de impedimentos culturales para el desarrollo pleno del potencial atlético y muscular de las mujeres ahora el fisicoculturismo femenino se despliega por doquier llevando al sexo femenino a convertirse en el verdadero SEXO FUERTE.
En la relación sexual ellas tienen la iniciativa, las que deciden cómo y cuando. Ellos están obligados a la fidelidad pero ellas pueden tener todas las relaciones que deseen con hombres y mujeres.
El strapon dildo o falo femenino es la herramienta clave del sexo feminista moderno. Con ella la Hembra viola, penetra y conquista el cuerpo del macho mostrando su vulnerabilidad e impotencia ante Ella. Con su falo poderoso, más grande y más duro que el del hombre, la Mujer aniquila el último bastión de la masculinidad y obtiene la rendición total del hombre.
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